Industria, innovación, tecnología propia, territorio y una forma de entender el liderazgo desde la experiencia. Ana María Prieto Cabello se incorpora a la Guía de Mujeres Líderes de Ecosistema Empresarial y con ella alcanzamos un nuevo hito: ya somos 700
La Guía de Mujeres Líderes impulsada por WITH y con el apoyo de Enisa, sigue creciendo.
Y llegar a 700 mujeres significa ampliar un espacio pensado para hacer visible, accesible y conectable el talento de mujeres de distintos sectores, territorios y áreas de conocimiento.
La mujer que ocupa el número 700 es Ana María Prieto Cabello, CEO de RAAN Global y fundadora de INVERAIR, cuya trayectoria profesional se ha construido en la industria y la climatización –entornos tradicionalmente masculinos– y que hoy está vinculada al desarrollo de tecnología propia, patentes y nuevos modelos de crecimiento industrial desde Chiclana de la Frontera.
Hablamos con ella sobre liderazgo, innovación, empresa familiar, territorio y sobre lo que significa convertirse en la mujer nº 700 de la herramienta.
Tu trayectoria se ha desarrollado en la industria, un sector donde aún hay pocas mujeres visibles. ¿Qué te ha supuesto construir tu carrera y liderar desde ahí?
Mi trayectoria profesional ha estado siempre vinculada a la industria, a la climatización y a un entorno tradicionalmente masculino. He tenido que aprender muchísimo, trabajar sobre el terreno, conocer la empresa desde dentro y, sobre todo, demostrar con hechos que la capacidad para liderar no depende del género.
No voy a decir que siempre haya sido fácil. En determinados momentos, ser mujer ha significado tener que explicar más, demostrar más y defender con más firmeza mis decisiones. Pero también creo que eso ha construido mi manera de dirigir: soy perseverante, muy práctica y tengo claro que una empresa se construye escuchando al mercado, rodeándote de buenos profesionales y tomando decisiones incluso cuando existe incertidumbre.
Hoy, además, siento una responsabilidad añadida. Cuantas más mujeres ocupemos espacios de decisión en la industria, más normal será que las generaciones que vienen detrás encuentren referentes femeninos en sectores técnicos, industriales y empresariales.

Una parte importante de vuestro crecimiento pasa por desarrollar tecnología propia y patentes. ¿Qué papel juega la innovación en vuestra forma de competir y hacer evolucionar la industria?
Para nosotros la innovación no es un departamento ni una palabra que utilizar en una presentación: es el centro de nuestra estrategia.
INVERAIR nace precisamente de cuestionarnos algo que la industria llevaba décadas haciendo prácticamente de la misma manera. Nos preguntamos si era posible climatizar los espacios de una forma más eficiente, consiguiendo mayor homogeneidad de temperatura, mejor confort y un menor consumo energético.
A partir de ahí comenzamos un proceso muy intenso de desarrollo tecnológico, ensayos, certificaciones y protección mediante patentes.
Creo profundamente que las empresas europeas no podemos competir únicamente por precio. Tenemos que competir con conocimiento, propiedad intelectual, eficiencia energética, diseño y soluciones capaces de resolver problemas reales.
La innovación nos permite precisamente eso: no limitarnos a vender un producto, sino desarrollar tecnología propia que pueda transformar la manera en la que climatizamos edificios, industrias, hospitales, centros educativos, centros de datos o cualquier espacio donde el consumo energético y el confort sean determinantes.
La innovación, en su caso, no aparece separada de la experiencia acumulada durante años en el sector. De hecho, una parte importante de su historia empresarial está vinculada precisamente a transformar ese conocimiento en algo nuevo.
Tu historia está también vinculada a la empresa familiar. ¿Eres la segunda generación al frente del proyecto? ¿Cómo has vivido el reto de continuar un legado y, al mismo tiempo, transformarlo?
Mi trayectoria empresarial está profundamente vinculada a la empresa familiar y al sector de la climatización, donde he podido adquirir durante muchos años un conocimiento muy directo del mercado, de las instalaciones y, sobre todo, de los problemas que existen en el día a día.
Pero RAAN GLOBAL e INVERAIR representan precisamente una evolución de toda esa experiencia.
No se trata únicamente de continuar lo que ya existía, sino de utilizar todo el conocimiento acumulado para construir algo nuevo.
Pasar de ser una empresa vinculada fundamentalmente a servicios e instalaciones a desarrollar tecnología propia, patentarla, certificarla, plantear fabricación industrial y comenzar un proceso de internacionalización ha supuesto un cambio enorme.
Y probablemente esa sea una de las cosas que más me ilusionan: demostrar que la experiencia de una empresa tradicional puede convertirse en conocimiento industrial y que ese conocimiento puede ser el origen de una nueva tecnología.
Habéis conseguido desarrollar industria y tecnología desde Chiclana, con una mirada que va mucho más allá de lo local. ¿Por qué es importante para ti demostrar que también desde Cádiz y Andalucía se puede innovar, fabricar y competir internacionalmente?
Para mí es una cuestión personal.
Durante demasiado tiempo hemos asumido que los grandes proyectos tecnológicos o industriales tenían que desarrollarse necesariamente en otros territorios.
Yo no lo creo.
Desde Chiclana, desde Cádiz y desde Andalucía podemos innovar, patentar, fabricar, exportar y sentarnos a negociar con empresas internacionales exactamente igual que cualquier compañía ubicada en Madrid, Barcelona, Alemania, Estados Unidos o China.
El talento no tiene código postal.
Nuestro reto ahora es conseguir que INVERAIR pase de ser una tecnología nacida en Cádiz a convertirse en una solución con presencia internacional. Estamos trabajando con esa mentalidad desde el principio.
Y además hay algo que considero fundamental: cuando una empresa industrial crece en un territorio genera mucho más que empleo directo. Genera proveedores, profesionales especializados, formación, inversión y nuevas oportunidades.
Por eso me gustaría que nuestro proyecto sirviera también para demostrar que desde el sur se puede crear industria tecnológica de alto valor añadido.
Esa visión del crecimiento no termina dentro de la propia empresa. También pasa por fortalecer el tejido empresarial del territorio y generar conexiones con otras organizaciones y profesionales.
Además de hacerlo desde tu propia empresa, participas en organizaciones como la Asociación de Empresarios de Chiclana. ¿Qué importancia tiene para ti fortalecer el tejido empresarial y generar oportunidades en el territorio?
Muchísima.
Las empresas tendemos a estar completamente absorbidas por nuestros propios problemas: clientes, financiación, trabajadores, administración, crecimiento… Pero cuando participas en organizaciones empresariales comprendes que muchos de esos problemas son compartidos.
Creo muchísimo en crear redes empresariales, compartir conocimiento y generar colaboración.
Un territorio con empresas fuertes es un territorio con más oportunidades, más empleo y mayor capacidad para retener talento.
También considero importante que los empresarios participemos activamente en el debate sobre el modelo económico de nuestras ciudades. Tenemos que defender la industria, la innovación, la formación profesional, el emprendimiento y la creación de empresas que aporten valor.
En Chiclana tenemos un enorme potencial y creo que debemos seguir trabajando para que, junto a sectores fundamentales como el turismo, exista también espacio para una economía cada vez más diversificada, innovadora e industrial.
Hoy tú eres la mujer líder nº 700. Ana María, ¿qué le dirías a esa mujer que está liderando, innovando o transformando su sector y todavía no ha dado el paso de presentarse a la Guía?
Le diría que lo haga.
Muchas mujeres tenemos una tendencia casi natural a pensar que todavía nos falta algo para considerar que hemos llegado suficientemente lejos: otro proyecto, otro reconocimiento, otro resultado…
Y mientras tanto seguimos trabajando y haciendo cosas extraordinarias sin darles demasiada importancia.
La visibilidad importa.
No solamente por reconocimiento personal, sino porque cada mujer que cuenta su historia puede convertirse, sin saberlo, en el referente que otra mujer necesita para atreverse a dar un paso.
Yo todavía tengo muchísimos objetivos por conseguir y probablemente los retos más importantes de mi trayectoria empresarial están todavía por delante. Pero precisamente por eso me parece especialmente bonito formar parte de esta Guía.
Ser la mujer líder número 700 es un reconocimiento que recibo con muchísima ilusión y también con gratitud.
Y si mi experiencia puede servir para que otra empresaria, emprendedora, ingeniera o profesional piense “si ella pudo intentarlo, yo también”, entonces habrá merecido todavía más la pena.
700 mujeres. Y seguimos.
Hoy celebramos la incorporación de Ana María como mujer nº 700 de la Guía de Mujeres Líderes.
Pero el objetivo no termina aquí.
Queremos seguir descubriendo trayectorias, experiencias y perfiles de mujeres que están liderando, innovando y transformando sus sectores.
Si eres una de ellas, puedes presentar tu candidatura para formar parte de la Guía aquí: https://guiamujereslideres.com/
Y si mientras leías esta entrevista has pensado en alguien, compártesela.
¡A por la número 1000!












